Hola,

Hoy he recibido un correo de Crs (no la enlazo porque aún están las fotos de esta pasada Nochevieja en la portada de su web, y salimos todos mu perjudicaos por tantas horas a oscuras, el flash asesino desprende-retinas de la cámara de Koskis, y el alcohol en vena). Bueno, en realidad he recibido muchos correos hoy de Crs, que la pobre siempre me anima el buzón con mensajes divertidos.

A ver, a lo que iba... Uno de los correos contiene imágenes muy graciosas de algunos anuncios publicitarios realmente originales. Algunos me han gustado más que otros, pero bueno, para gustos colores. ¿Y qué tiene esto que ver con el título de esta entrada, es decir, blasfemia sectaria? Bueno, sé que hay algunos sectarios frikosos pululando por La Coctelera, y por Blogspot también. Ojo, somos sectarios buenos, nada de sectas psicópatas de momento (más que nada porque no nos llega el presupuesto, pero ya veréis, ya... algún día dominaremos el mundo, si no lo conseguimos mis pajaritas y yo antes). Y como cualquiera habrá podido imaginar, en realidad no somos una secta en el sentido más común de la palabra. Pero bueno, eso son divagaciones, que ya me estoy perdiendo de nuevo.

El caso es que en el foro sectario elegimos cada cierto tiempo al Hereje del Mes y al Hereje Impenitente. El primero es un pobre sectario que ha perdido la Recta Senda del Frikismo, una pobre alma descarriada a la que hay que torturar un poco para que vuelva a la Recta Vía. El Hereje Impenitente, por su parte, es aquel que va buscando intencionadamente su nombramiento, ya sea por reincidencia o simplemente porque lo disfrute. A estos Herejes se los flagela (con palabras, por supuesto) para que recuperen la razón, y se les pone un estigma que consiste en cambiar su avatar por algo que los mencionados Herejes detesten especialmente.

Pues bien, ya llegamos a la conclusión del razonamiento: una de las fotos es una auténtica Blasfemia Sectaria merecedora de la Herejía Impenitente. La pongo aquí para recordar a mis Hermanas y Hermanos Sectarios que el mal no descansa nunca, y te lo puedes encontrar cuando menos te lo esperas en el rincón más insospechado... como por ejemplo, un inocente correo humorístico.

Un besote